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la vida es amagar

Desaparezco aquí

Desaparezco aquí

Billy Wilder decía que cuando estás triste, te salen mejor las comedias; y cuando estás feliz, es mejor que escribas drama.

Yo llevo una temporada en la que sólo se me ocurren ideas para escribir ciencia-ficción o thrillers sociales. Y no sé qué coño significa eso.

También es verdad, y puede que no tenga nada que ver, o quizás sí, que llevo una temporada en la que me acuerdo con frecuencia de una cosa que dijo el cantante de Cake en su primer y único concierto en Madrid: “Si no eres consciente de tu lado oscuro, eres peligroso”.

La vida es amagar. Este blog ha sido otro amago. Otro intento exitoso y frustrado a la vez. Y eso, que este amago se ha terminado.

Habrá más. Ya hay más.

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Revelación

Revelación

Odio que un desconocido lea por encima de mi hombro.

Esta tarde volvía a casa en metro, leyendo un libro, y de pronto he sentido esa “presencia”. De reojo veo que hay alguien sentado a mi lado que está mirando las páginas de mi libro. Yo diría que tiene 60 años aunque aparenta más. Hago como que me recoloco, ligeramente molesto. Sigo leyendo.

Pero el hombre sigue ahí, lo noto. Entonces giro la cabeza y le miro. Y me doy cuenta de que se ha quedado con los ojos clavados en las páginas, con aspecto hundido. Cierro el libro, pero él sigue mirando en la misma dirección. Da pena. Parece abatido. Roto. Derrotado.

Abro de nuevo y leo. Y entonces llego a una línea: “La vida empieza a los cincuenta años, es cierto; con la salvedad de que termina a los cuarenta".

El tipo sigue con los ojos perdidos. Yo diría que tiene 60 años aunque aparenta más.

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A ver si mis amigos publicitarios, publicistas o publiwhatever aprenden, hostia, que la publicidad está como tristona últimamente. Perdón, ESTABA, quería decir.

Unas monjas de Barcelona, las Dominicas de la Presentación para ser más exactos, andan buscando nuevas hermanas y se han currado una campaña (entiéndanme) online apoyada básicamente en un blog y sobretodo en una web, en la que te hacen hasta un test para saber si eres apta.

La cosa está llena de joyitas, pero de entre todo lo que he visto, mi preferido es este texto publicitario:

¿Borrachina?, ¿Marchosa? ¿Enamoradiza?
Bien. Tal vez seas la monja perfecta.

A ver quién mejora este arranque. El resto del párrafo sigue a buen nivel:

¿Conoces bien el mundo y la vida? Pues mejor podrás ayudar a los hombres y mujeres de este mundo.
Y no serás la primera: Santa María Magdalena, sin ir más lejos, también fue una cachonda como tú.
Piénsalo. Podrías ser Dominica de la Presentación.

Pues eso, piénsenlo. Ustedes podrían ser Dominicas.

O publicistas.

Jening

Jening

El tuning es una jena. Pocas veces uno se siente tan seguro al afirmar algo. El tuning es una jena.

Sé que no le piso la manguera al bombero Sr. Miles ya que él, normalmente, escribe sobre jenas un pelín menos obvias. Y las obviedades (a veces; no siempre) no tienen interés. Pero es que últimamente parece que nos quieren vender la moto (tuneada, sí).

No sé muy bien cuáles son las razones. Probablemente sea una mezcla de la media de la capacidad periodística, de la media de la sensibilidad estética de la gente y de la aparición de ciertos eventos relacionados (tipo la última y megaexcitante película del aspirante a "es resines", el Sr. Imanol Arias). Por todo esto, o por otras razones que no alcanzo a comprender (y cuando pensaba que el tema hasta ahora había sido una mala moda pasajera provocada por cierta resaca estética mezcla de lo peor de los 80 y los 90), en el último mes he visto en televisión y prensa unas ocho o diez noticias relacionadas con el tuning, el tuneo, o como hostias lo quieran llamar.

Pero lo peor de todo, lo que más molesta, es el tonito con el que se trata el tema: como algo simpático, como una afición molona, como que son apasionados del motor que se gastan mucho dinero y hacen (esto lo he escuchado tal cual) "auténticas obras de arte con sus coches".

Bueno, ya. Su puta madre. El tuning es una jena. Algo humillante (para el coche). No hay que tener mucha sensibilidad para darse cuenta. Sólo hace falta ver uno de estos autos a un kilómetro de distancia para percibir el altísimo nivel de horterez. Luego, si te acercas, entre arcadas, puedes presenciar cosas como lo que vi el otro día en un programa de TV: un tipo, casi tan hortera como su coche, que lo había tuneado como si fuera un casino. A saber: en el volante había unas cartas de póker cromadas, en la guantera una tragaperras, el cambio de marchas eran unos dados, la parte de atrás (no había asientos; una opción supercómoda) tenía una gran ruleta... Evidentemente, creo que cada uno puede hacer lo que le de la gana con su dinero y su tiempo. Pero qué quieren, a mí me encantaría jugar a la ruleta con el dueño del coche. A la ruleta rusa.

Sólo quiero avisar, por si a algún despistado se la cuelan (es imposible, creo) y empieza a sentir algún tipo de simpatía por el tuning, los tuneos, los tuneadores o las primas de los tuneadores (que también son una jena).

Dos más dos

Dos más dos

No sé si mañana jueves los periódicos abrirán con esto o no. Pero deberían.

Miren la foto. No es un anuncio de Audi Cuattro. No es una imagen de una película de género. Es la noticia más apasionante e inquietante que he leído en bastante tiempo.

Dice mucho de lo que fuimos. Y de lo que somos.

La gloria

La gloria

Un amigo dijo que nos llevaba a comer a un lugar único: Cafetería El Cuadrilátero. Según nos contó, el negocio estaba decorado con fotos y máscaras de lucha mexicana, ya que el dueño había sido luchador. También dijo que allí íbamos a comer las mejores tortas del DF.

El local recordaba mucho a cualquier tasca española, con las paredes pintadas de grasa y la barra de chapa. Un cartel colorista anunciaba la gran oferta del lugar: TORTA EL GLADIADOR: SI TE LA ACABAS EN 15 MINUTOS, ES GRATIS.

En las fotos de las paredes se podía ver a tipos con máscaras, en calzones, mirando a cámara con poses forzudas y forzadas. En otras algún anónimo abrazaba a un luchador de cuerpo musculado pero tan bajito que parecía redondo. Este era el luchador que más se repetía, por lo que debía ser el dueño de la cafetería.

Una chica nos tomó nota. Pedimos la torta Gladiador, prometiendo que uno de nosotros buscaba la gloria, aunque la pensábamos partir en cuatro. 

La pared más grande estaba literalmente llena de máscaras enmarcadas. Entre todas ellas, también enmarcado, había un traje azul y plata de luchador. Lo más llamativo era que desde la punta de la máscara hasta las zapatillas no había más de 160 centímetros.

Entonces llegó la torta. Enorme. Desproporcionada. Con el bacon y las salchichas y la tortilla y el aguacate y todo lo demás desparramándose por los lados. Me giré hacia el camarero y vi que tenía unos brazos del tamaño de la torta. Seguro que había sido un tipo lleno de músculos, pero ahora estaba fondón. Los dedos de la mano eran gordos y anchos y también estaban pintados de grasa. Tenía la cabeza rapada, los ojos tristes y apenas medía 1'60.

Un amigo le preguntó: "¿Me das 16 minutos?". El ex-luchador intentó sonreír, pero le salió una mueca forzada.

Tenía pinta de que él sí se había comido una torta así en 15 minutos. Y de que no había alcanzado la gloria. 

La vida en directo

La vida en directo

Pues el caso es que me siento un poco a caballo entre un concursante de Gran hermano y uno de Supervivientes.

Imaginaros que un Fundación cultural y Sundance organizan un Gran Hermano de Guionistas ("GHG", ya me imagino el logotipo) y se los lleva a Oaxaca, México. Los mete en un hotel, les enchufa sesiones con fenómenos más o menos fenómenos de la profesión, les da comida mexicana sin descanso y les surte de tequila y mezcal (que viene de mezcalina, aviso). El resultado, como decía, es más Supervivientes que GH.

Por las noches, me acojono pensando que se va a encender sola la tele de la habitación y va a aparecer Mercedes Milá. O Paula Vázquez, que no sé quién da más miedo.

Tengo el cerebro en ebullición y el estómago hecho un cristo.

O al revés, no sé.

Interés

Interés

¿Qué es más interesante: un cuadro o una chica de espaldas mirando un cuadro?

¿Qué es más interesante: una calle o una chica de espaldas en una calle?

¿Qué es más interesante: un blog o una chica de espaldas en un blog?

Ponga una chica de espaldas en su vida.

También hay fútbol

También hay fútbol

La foto ganadora del World Press Photo de este año es, como suele ser habitual, un buen puñetazo. Es la imagen de una madre en Níger con la mano de su hijo tapándole la boca. Y de lo que está hablando es del hambre.

En general, las fotos son duras y trágicas, aunque tal y como están las cosas supongo que es lo que hay. En cualquier caso, son brillantes y merecen una visita. Si pincháis aquí podréis ver imágenes como esta:

FUTEBOL

Resumen de prensa

Resumen de prensa

LIBERTAD DE EXPRESIÓN: En Dinamarca un humorista dibuja una viñeta representando a Mahoma como un terrorista y miles de musulmanes de diferentes países salen a la calle a protestar. Asaltan las sedes diplomáticas europeas y queman las embajadas danesa y noruega en Siria. Algunos medios europeos, solidarizándose, publican las viñetas. El director de France Soir es despedido por este motivo. Irán suspende las relaciones económicas con Dinamarca. Hasta la fecha, las protestas han supuesto 12 muertos.

CENSURA Y AUTOCENSURA: en la Superbowl de este año, la cadena ABC implantó un retardo de cinco segundos para evitar "escándalos". La actuación estrella corría a cargo de los Rolling Stones. De las tres canciones que tocaron, dos fueron censuradas. El grupo aceptó que se silenciaran palabras como ’cock’ (polla).

DIGNIDAD: Wu Xianghu, periodista chino, denunció en un artículo un caso de corrupción. El jefe de Policía del distrito, molesto por las acusaciones, le pidió una disculpa. El periodista se negó. 50 policías fueron a la redacción del periódico, golpearon con dureza a Wu y se lo llevaron detenido. La paliza debió ser brutal porque se denunció y expulsaron al jefe de Policía. La paliza debió ser brutal porque Wu, que tenía un transplante de hígado, murió por las lesiones que le provocaron.

EDITORIAL: "Al ser humano lo ha creado un aficionado", dijo alguien hace algún tiempo. 

Te va a salir bien

Estaría muy bien que los letreros de los negocios que invaden las calles nos enviaran mensajes. Sería buena idea bajar a comprar el pan y que en lugar de “Panadería” leyeras, por ejemplo, “Hoy es un buen día”.

En lugar de “Caprabo” habría un letrero del estilo a “No olvides quién eres”. Cambiaríamos “Parking” por “Aprieta los puños”. La repetitiva palabra “Bar” sería sustituida por un reconfortante “¡Vamos!”.

Los carteles rojos de Banco Santander dirían algo tipo “Carpe Diem”. Los verdes de la farmacia, “Hoy no va a llover”. Los amarillos de Correos, “Grita con fuerza”.

Iríamos más relajados a trabajar, porque el letrero de nuestra oficina diría: “Ella está pensando en ti”.

Es una buena idea. Sin duda. Lo sé por experiencia.

el sol sale

Lo sé porque he pasado más de una vez por esta esquina junto a la plaza de los Mostenses.

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Stop

Stop

La compañia Western Union acaba de anunciar que deja de enviar telegramas. Pese a que no da razones, se sobrentiende que Internet y el correo electrónico son en gran parte culpables.

Hay que reconocer que el telegrama tiene su encanto. El hecho de tener que economizar en palabras (como en un buen SMS) lo hacía valioso. Una vez recibí uno, y reconozco que me hizo ilusión esa sensación de leer un mensaje de otra época. Hasta el tacto del papel era retro.

Bien. El telegrama tiene los días contados. Entiendo que esto es inevitable tal y como están las cosas. Es una pena, aunque no hay que ser demasiado nostálgico con estas cosas.

Pero hay algo en esta historia que no puedo soportar, y es que el telegrama desaparezca antes que el FAX.

El puto fax. Con su ruidito de lector de Spectrum. El papel ese cerdo, lleno de manchones, los "reportes"... Qué hijoputa. Cuántos disgustos nos ha dado.

El fax merece morir antes que el telegrama. Antes que la carta. Antes que la paloma mensajera. Y mucho antes por supuesto que el yogur Danone con cuerda colgando.

Normalidad

Normalidad

Hace tres días murió Chris Penn. Tenía 40 años. Lo encontraron sin signos de violencia en su casa de Santa Monica.

Chris Penn era uno de esos secundarios con caracter. Gordo, con un gesto inocente en la cara pero con cierto aire turbado en la mirada.

Con bastante menos éxito que su hermano Sean, durante los últimos años había estado haciendo papeles en televisión y secundarios en cine que nadie ha visto. Pero antes nos había ofrecido memorables apariciones en "Reservoir Dogs", "Amor a quemarropa" y "The funeral".

Y por encima de todo en "Vidas cruzadas", interpretando a ese tipo casado con una telefonista erótica (Jenifer Jason Leight), inquietante, muy inquietante, acechado por una locura que le alcanza en un pequeño barranco junto a unas jóvenes excursionistas.

Como este personaje, Chris Penn parecía que estaba siempre a punto de sacar a pasear su lado oscuro (-aquí, mirar la foto-).

Las causas de la muerte serán esclarecidas por la autopsia. ¿Suicidio? Los amigos del actor han declarado que Chris siempre tuvo un "comportamiento normal" y que "nunca tuvo dificultades para ir a un bar y ponerse a charlar con desconocidos".

"NUNCA TUVO DIFICULTADES PARA IR A UN BAR Y PONERSE A CHARLAR CON DESCONOCIDOS".

Álbum de fotos: Roma

VERITTA

Un japonés metió la mano en la Bocca de la Verita hasta la altura del codo y la imagen no me dejó dormir. Audrey y Peck nos engañaron en "Vacaciones en Roma". Falta una buena peli de terror en Roma.

HELL

Era un bar con cerveza caliente, música pop italiana y una sóla marca de ron: Pampero blanco. Al ir al baño, todo cobró sentido.

CIRCO

En Roma los carteles del circo usan el mismo Pantone que en España. Durante unos minutos disfruté imaginando que "Artisti di mosca" era un tipo que hacía virguerías con moscas y tal. Pero por lo visto se refería a "Artistas de Moscú".

SACHER

Parece la entrada a unas piscinas municipales de los años setenta, pero es un cine.

ANILLO

Concierto de un grupo italiano sin ningún interés en ningún sentido. Me aburro, me voy al fondo y me siento a beberme la copa. A mi derecha, una chica de blanco. Junto a ella, una de negro. Me fijo en la mano de la de negro, con un anillo en espiral que le sube por el dedo hasta el nudillo. Como me sigo aburriendo saco el móvil para hacerle una foto. La de blanco me pilla y cree que le estoy sacando una foto a su culo. Se sube el vaquero por si se le veía algo y se pone a hablar con su amiga. Me miran con enfado, como si creyeran que yo tengo intenciones de colgar la foto en Internet o algo.

Visión de la televisión

Visión de la televisión

Poco después de la aparición de Cuatro, discutía con unos amigos sobre si la nueva cadena era una puta mierda o simplemente una mierda como las demás. En un momento álgido de la conversación, con la tercera copa en la mano, grité que las dos cadenas que más veía eran Cuatro y Localia. Era una exageración.

Las dos cadenas que más veo son Cuatro y Localia.

No es el momento de mi vida en que más televisión veo, pero el dato está ahí. Dejo para los expertos jenísticos que hablen de lo jena (valga la redundancia) que son algunos programas de estas cadenas. Pero por mi parte quiero recomendarles LOS DOS MEJORES PROGRAMAS DE LA TELEVISIÓN ACTUAL (toma):

- Oído cocina (Cuatro): quince jóvenes con vidas complicadas aprenden a trabajar en lo que será un restaurante abierto al público. Este programa es hipnótico. El profesor de cocina, Sergio Fernández, va a ser personaje televisivo del año. Y José Luis García, jefe de sala, está pidiendo a gritos ser el próximo villano de Spiderman. Atentos a la selección musical. El otro día alcanzaron niveles televisivo-emotivos altísimos en un momento en que iban a expulsar a una alumna y de fondo sonaba una gran canción de The White Stripes.

- La Hora Chanante (Localia): No descubro nada, lo sé. Este es ya un programa de culto. La primera vez que lo ves te sientes como sucio. La segunda tu boca dibuja media sonrisa y empiezas a vislumbrar el lenguaje chanante. A partir de la tercera, ya estás perdido. Todos los personajes que imita Joaquín Reyes hablan como si fueran de Albacete (desde Sara Montiel a Tim Burton o Bjork...). Es mítico. Si os da pereza sintonizar Localia en vuestras teles, podéis ver vídeos aquí.

Otro día hablaré de mi ídolo a todos los niveles en este momento, Dario Barrio, y de los ojos verdísimos de Vanessa Martín.

El señorío y la evolución de las especies

El señorío y la evolución de las especies

Ocurre que en un campo de fútbol un jugador camerunés llamado Eto’o escupe a un jugador español llamado Expósito.

Luego ocurre que el entrenador del jugador español, llamado Javier Clemente, dice en rueda de prensa lo siguiente: "Un tío de la categoría de Deco debe tener más señorío. (...) igual que lo de escupir a un rival, pues creía que los que escupían son los que bajan del árbol".

Y más tarde ocurre que Clemente intenta corregirse diciendo obviedades antiracistas de este pelo: "No hay que distinguir el escupitajo de un blanco y el de un negro".

Clemente es un tipo pequeño que cae bien a bastante gente, incluyendo a algunos amigos. Creo que porque les hace gracia.

El caso es que me quedo pensando en la frase: "Creía que los que escupían son los que bajan del árbol". Los que bajan del árbol. Yo creo que se refiere a los monos. Y yo creo que lo dice en plan despectivo. Me parece. Como insultando. Mono. Pero llamar mono a alguien es un insulto torpe, poco dañino. Infantil. Porque todos somos bastante monos. Todos. Quiero decir, somos homínidos y nuestro antepasado más directo es un tipo de chimpancé. Todos.

Algunos de nuestros antepasados (no todos) estaban en los árboles. Y llegó un día en que bajaron. Y luego llegó otro día en que se pusieron de pie. Y luego vino la agricultura y tal. Y luego ya pues el fútbol y eso.

Pero la frase no me deja tranquilo: "Creía que los que escupían son los que bajan del árbol". Es que a mí me da que a parte del tono despectivo, que sí, Clemente también lo dice en plan superioridad. En plan soy mejor que tú. En plan yo no escupo, tú sí. Yo no soy un mono, tú sí. Yo no he bajado del árbol, tú sí.

Y si Clemente no ha bajado del árbol probablemente es porque se ha quedado ahí arriba. En el árbol.

- (Sospecho que este post ha sido influenciado por el libro que estoy leyendo y que recomiendo a todos los que hayan bajado del árbol y a los que no, “La especie elegida”, de J. L. Arsuaga).

iPlof

iPlof

Debería haber leído los signos. Debería haberme dado cuenta. Era como en esas películas en las que el héroe está en una selva y ve una estampida de animales que huyen de algo...

 
La estampida, los signos venían de otros aparatos tecnológicos. La impresora me arrugó varias hojas. El ordenador me hizo un par de extraños. Y el móvil se apagó solo. Debería haberme dado cuenta. 
 
Pero no. No salí corriendo detrás de los animales. Al contrario, fui a cargar el iPod para llevármelo de viaje y sucedió: en la pantalla apareció un icono con una carpeta con una exclamación. El lenguaje de los iconos es universal: eso, de toda la vida, significa "la has cagado".
 
Lo peor no fueron los intentos por reanimarlo, los reinicios, las visitas a la página de soporte Apple, etc. Lo peor no fue nada de eso ni tampoco que siga sin funcionar.
 
Lo peor fue la cara con la que me miró el Discman.
 
"Ahora al viaje te llevas al WALKMAN, subnormal", dijo.
 

Aniversarios

Aniversarios

La mejor noticia del fin de 2005 es que se acaba el aniversario de El Quijote.


Pero es absurdo respirar tranquilos. Ya nos podemos preparar. 2006 es el aniversario de Mozart y de Picasso.
 
Cuando menos lo esperemos, y sin quererlo, empezaremos a tener arcadas al escuchar por enésima vez el mismo requiem con las mismas imágenes de Salzburgo. Una especie de aburrimiento alérgico nos invadirá al observar el Guernica la vez número 2.987.345. El cubismo nos dará mareos.
 
Pero lo peor estará por llegar. No tardarán en vendernos versiones poperas de Mozart con letra de los triunfitos. O un espectáculo flamenco sobre el Gernica con coreografía de Rafael Amargo (Antonio Canales, quizás).
 
No me olvido de que en 2006 se cumplen 50 años del nacimiento de TVE. Este también va a molar. Ya verán. El chiste de la empanadilla de Móstoles, visto 37 veces, empieza a no tener ni puta gracia. 
 
Feliz año, Encarna.
 

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Hay que regalar libros

Hay que regalar libros

Yo no sé si es que me toca siempre la misma señora, pero el caso es que ayer volví a tener una simpática conversación en El Corte Inglés:

 
- Buenos días, ¿tienen el libro "Fútbol y Cine"?
- ¿Fútbol y Cine? (piensa) Mire en la sección de deporte.
- Ya he mirado y no lo he visto.
- (piensa) Pues mire en la de libros de cine. 
- TAMBIÉN. También he mirado.
- Ah, pues entonces igual no lo tenemos.
 
Me quedo pensando en ese "igual". Y decido insistir, claro.
 
- ¿No podría comprobar en alguna base de datos si tienen el libro, si lo han recibido? Es que acaba de salir...
 
Pone mala cara, por supuesto, y se acerca a un ordenador que tiene los mismos años que su hija.
 
- Pues no me sale.
- ¿Y por el nombre del autor? Quizás salga así. Carlos Marañón.
- ¿Maranchón?
 
Aquí me dan ganas de presumir, de decirle que el autor es amigo mío y tal. Y también de decirle que Maranchón es un pueblo. 
 
- Marañón. Carlos Marañón.
- No me sale. 
- ¿No?
- No me sale, no.
 
Y aquí es cuando pienso en que ya puestos...
 
- ¿Puede mirar por Carletto?
- ¿Cómo? 
- Carletto. Carletto Marañón. 
- ¿Carleto?
- Sí. Con dos tes. 
- No me sale Carletto Marañón.
- Vale, gracias.
 
Me voy sin el libro. Pero he conseguido que una dependienta de El Corte Inglés diga "Carletto". Y eso no lo consiguen ni los subnormales de "6 Pack"
 

Navidad

Navidad

Tengo la sensación de que en las últimas 48 horas he comido demasiado.

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